La carretera de acceso oeste a O Grove, es decir, el vial que avanza desde el istmo de A Lanzada hacia San Vicente do Mar, es motivo de quejas y polémica desde hace años.
Y todo a causa de la demanda de pasos de peatones, nuevas aceras y alumbrado formulada repetidamente tanto por los vecinos y empresarios del sector turístico como por el gobierno municipal.
Se trata de una carretera de titularidad autonómica (PO-317), de ahí que la demanda de mejoras se dirija, fundamentalmente, a la Xunta de Galicia. Aunque sin perder de vista la cuota de responsabilidad que puede tener el gobierno local.
Ahora vuelve a reclamarse tanto al ejecutivo autonómico como al Concello de O Grove la adopción de medidas correctoras.
Y se hace, quizás, con más insistencia, justificación y urgencia que nunca, pues se avecinan tanto Semana Santa como el verano, lo cual significa que esta carretera volverá a convertirse en una de las más concurridas de toda Galicia.

Una de las farolas deterioradas. Al fondo, la isla de Ons. / M. Méndez
No hay que olvidar que recorre una de las zonas turísticas más importantes y visitadas de la comunidad, con arenales de referencia como A Lanzada, Raeiros, Area da Cruz y las playas caninas de O Espiño y O Portiño.
Pero también con multitud de hoteles, restaurantes y campings a lo largo de todo el trazado. Sin olvidar la presencia del puerto pesquero y deportivo de Pedras Negras ni la existencia de negocios tan conocidos como la sala de conciertos El Náutico –en la playa de A Barrosa– o la finca-salón de banquetes de La Atlántida.
Campamento juvenil
Y eso sin olvidar que en esta misma carretera se sitúa el centro vacacional de A Lanzada, por el que pasan cada verano –también el que viene– 1.500 niños de toda la provincia.
Es por todo esto, la presencia de empresas depuradoras y otras muchas razones que ayudan a entender la importancia de esta carretera, que desde el vecindario y el sector hostelero vuelven a reclamar mejoras.
Especialmente en lo que a alumbrado público se refiere, dada la existencia de decenas de farolas inutilizadas, muchas de ellas rotas, otras partidas por la mitad y algunas, desaparecidas.
Precisamente los problemas con el alumbrado constituyen, como se decía antes, una de las grandes reivindicaciones que la PO-317 arrastra a nivel local y autonómico.
Hace seis meses también se habló de ello en sede parlamentaria, cuando la diputada socialista Paloma Castro hizo suyo el discurso del alcalde, José Cacabelos, para denunciar «el abandono y castigo» al que, supuestamente, se ve sometido el pueblo de O Grove.

Son muchas las farolas que han desaparecido. / M. Méndez
Como ejemplo citaba, precisamente, el mal estado de la PO-317, de ahí que instara sin éxito a la Xunta a «aprovechar el marco de financiación europeo para incluir la reforma de esta carretera autonómica y de la PO-316 (entrada a O Grove por Luis A. Mestre) en el presupuesto de 2025».
Lo que se reclamaba, en relación con el acceso oeste o carretera de San Vicente por la costa, era «la dotación de aceras adaptadas a la normativa vigente y la renovación del alumbrado y de la capa de rodadura».
Aquella demanda de la socialista tuvo inmediata respuesta en las filas del PP, donde reconocieron el mal estado de la carretera PO-317, pero achacándolo a un deficiente mantenimiento de la misma por parte del gobierno socialista de O Grove.
Responsabilidad municipal
De ahí que el grupo parlamentario del PP sugiriera entonces a Cacabelos y su equipo que asumieran su responsabilidad para reformar las carreteras PO-316 y PO-317, pues aunque sean de titularidad autonómica, las obras que O Grove defiende requieren de un compromiso y financiación municipal.

El entorno del mriador y el centro vacacional de A Lanzada. / M. Méndez
Fue el portavoz de Infraestructuras del PP en el Parlamento, Gonzalo Trenor, quien en septiembre pasado instó al Concello de O Grove a «elaborar una propuesta de actuación» para mejorar esas carreteras, por cuanto es «la administración con mayores intereses y porque lo que tendrá más peso es la renovación de servicios municipales como la iluminación, el saneamiento y el abastecimiento», argumentaba.
Y lo hacía desde el convencimiento de que «el deficiente estado de las aceras» del acceso oeste es consecuencia «de la gestión de la movilidad por parte del Concello, ya que las sendas y aceras no fueron diseñadas para estar ocupadas por vehículos».
Aludía así a una práctica habitual y también repetidamente denunciada, como es la de aparcar coches para ir a la playa o al restaurante de turno ocupando las zonas de tránsito peatonal o el carril bici.
Aún así, y para dejar la pelota sobre el tejado de los socialistas y el Concello, Gonzalo Trenor recordaba que la PO-317 ya fue objeto de una actuación por parte de la Xunta entre 2005 y 2006, en aquella ocasión con un desembolso de 4,4 millones de euros.
En definitiva, que mientras los gobiernos de Galicia y de O Grove se ponen de acuerdo sobre cómo y cuándo mejorar la carretera por la costa A Lanzada-San Vicente, ésta seguirá proyectando una pésima imagen de la localidad y los vecinos y turistas que la utilicen tendrán que seguir soportando los problemas de iluminación y accesibilidad existentes.
Enlace de origen : Carretera A Lanzada-San Vicente, de mal en peor