“No os preocupéis, que no os va a atropellar. Buscará su camino”, tranquiliza el responsable de logística. Y, en efecto, el simpático y algo inquieto robot que alguien ha bautizado, pegatina mediante, como Mortadelo esquiva hábilmente a la comitiva de periodistas para situarse frente a un palé lleno de ejemplares de ‘El niño con el pijama de rayas’, justo el libro que en ese momento aparece en su pantalla.
A su lado, otros 27 robots, todos ellos con nombre de personaje de cómic, danzan y deambulan por la zona de carga y reposición de los grandes lanzamientos buscando a toda prisa ejemplares de superventas de largo recorrido y novedades recién salidas de imprenta de los más de sesenta sellos de Penguin Random House. Lo mismo Julia Navarro que Joël Dicker. Lo nuevo de Philippe Claudel que una edición especial de ‘Soldados de Salamina’ firmada por Javier Cercas. Las tiras de ‘Mafalda’ que las pasiones romanas de Santiago Posteguillo, con el que los robots parecen haberse empleado a conciencia, ya que las pilas de ‘Yo soy Roma’ empiezan a clarear.

Nuevo centro de distribución de Penguin Random House en Cerdanyola. / Zowy Voeten
En el otro extremo, el de los títulos de baja rotación, otro medio centenar de robots gestiona pequeñas entregas y reposiciones de stock a partir del contenido de 30.000 cajas. Por sus manos, por decir algo, pasan ejemplares de ‘Los seductores’, de James Ellroy y de ‘Tim’, de Ray Loriga. También, cómo no, un buen puñado de Mortadelos a juego con ese otro robot que, unos metros más allá, esquiva visitantes para seguir preparando pedidos bajo la supervisión de un humano sin (se supone) nombre de tebeo.
20 millones de libros
El futuro quizá no sea esto, pero se le parece bastante: 30.000 metros cuadrados de ingenios robotizados, un almacén con capacidad para 20 millones de libros, y un constante ir y venir de cajas y cubetas repletas de novelas, ensayos y cómics. 24.000 “referencias vivas” circulando casi sin descanso en el nuevo centro de distribución que Penguin Random House ha puesto en marcha en Cerdanyola del Vallés. “A nivel europeo, es algo único”, destaca Martí Torra, director de logística del gigante editorial y, a ratos, vigilante de atropellos.
En funcionamiento desde el pasado mes de septiembre, cuando empezó la mudanza progresiva del antiguo centro logístico del grupo editorial en Pallejà, y tras una inversión de 36 millones de euros, el nuevo ‘hub’ permitirá, entre otras cosas, “monitorizar los pedidos en tiempo real, mejorar la precisión en la preparación y agilizar el tiempo de entrega”. También abre un nuevo flanco a la ya histórica pugna comercial que Penguin y Planeta mantienen por el liderazgo del mercado editorial en España.

Visita al nuevo centro distribución de la editorial Penguin Random House en Cerdanyola del Vallés. / Zowy Voeten
“Queríamos algo más que un simple almacén: necesitábamos un centro de distribución con capacidad robótica que no sólo optimizar el proceso, sino que transformarse toda la experiencia, haciendo que los libros lleguen a su destino de forma más accesible, global y sostenible”, ha explicado Núria Cabutí, CEO de Penguin Random House, durante la inauguración oficial de una instalación que prevé gestionar entre 35 y 40 millones de ejemplares anuales.
Una cita con la “tecnología de vanguardia para mejorar el proceso logístico editorial” a la que han acudido las conselleras de Cultura y Economía, Sònia Hernández y Alicia Romero; y el alcalde de Cerdanyola, Carles Cordón. “La cultura también es industria y generación de riqueza”, ha recordado Romero durante su intervención. Al acto también ha acudido el presidente del Gremio de Editores de Cataluña, Patrici Tixis; el presidente de la Federación del Gremios de Editores de España, Daniel Fernández, y libreros como Antonia Ramírez, de La Central. Tampoco han faltado editores y autores de la casa como Javier Cercas, Julia Navarro o Regina Rodríguez Sirvent.
Sin tope a la vista
En Cerdanyola, una escultura de Joan Brossa preside la entrada de un equipamiento del que en día normal, apunta Torra, pueden salir hasta 135.000 libros. En periodos especialmente ajetreados como Sant Jordi o la campaña de navidad, la cifra se dispara y llega fácilmente a los 300.000. “¿El tope? No tenemos. Hemos construido un almacén de 40.000 metros cuadrados y usamos sólo 30.000. El mercado crece y nosotros crecemos por encima del mercado, así que tenemos ganas de llenar ese 10 % que nos queda”, apunta Torra.

Visita al nuevo centro distribución de la editorial Penguin Random House en Cerdanyola del Vallés. / Zowy Voeten
“El libro, como objeto, ha perdurado a lo largo de la historia, adaptándose a los avances tecnológicos y aprovechándolos para mejorar su difusión. Hoy, gracias a estos avances, podemos cumplir aún mejor con nuestra misión: conectar a los autores que publicamos con el mayor número de lectores posibles”, ha reivindicado Cabutí. Para conseguirlo, el nuevo hub combina el trabajo robótico con el de 130 técnicos y operarios personas -tres turnos de lunes a viernes y durante las 24 horas- y completa cerca de 8.500 cajas de libros al día, lo que se traduce en una decena de camiones diarios distribuyendo libros del grupo a toda España.
Enlace de origen : Penguin Random House viaja al futuro con un 'hub' logístico robotizado capaz de gestionar 40 millones de libros al año